Marruecos, una tierra de contrastes

©Aysha Bibiana Balboa

El Reino de Marruecos se encuentra en el norte de África, bañando sus costas con el mar Mediterráneo y con el Océano Atlántico. Está separado del continente europeo por el Estrecho de Gibraltar, donde limita con España, su principal socio comercial y con el que comparte fronteras terrestres y marinas.

Marruecos cuenta con cuatro cordilleras, entre las que se cuenta el pico más alto del país y, a su vez, del norte de África, el Toubkal, alcanzando los 4.162 metros de altitud. Entre sus sistemas montañosos encontrarás mesetas y llanuras de enormes dimensiones en las que su tierra es árida y su vegetación, escasa. El clima de Marruecos suele traer unos veranos calurosos e inviernos templados a las costas, con temperaturas más severas en el interior. También delimita con el Sáhara, el cual tiene un clima completamente desértico.

Sin embargo, a pesar de que su vegetación no es muy abundante, observarás que posee la flora más rica del norte de África, con un elevado número de especies catalogadas que siguen en aumento. En cuanto a su fauna, cabe destacar el Parque Nacional de Souss Massa, el cual protege a todas aquellas especies que plantean un peligro importante de extinción.

La costa marroquí se extiende, como nombramos antes, por el mar Mediterráneo y por el Océano Atlántico, y sus caladeros son considerados como los más ricos del mundo. Disfrutarás de unas playas cuidadas con aguas limpias y arena natural, que han sido categorizadas como unas de las más bonitas del mundo.

En tu visita a este país africano has de acudir a ciudades como Marrakech, Fez o Tánger, donde podrás experimentar auténticos momentos del día a día de la gente marroquí, visitar sus mercados y observar sus preciosas casas, que alternan llamativos colores y hacen que las ciudades adquieran un carácter tan hermoso que no podrás quitarles la vista de encima. Cómo no, probar su gastronomía es algo obligatorio y qué mejor lugar que un mercado en el corazón de una de las ciudades o pueblos de Marruecos. Allí te darán platos tan típicos como el cuscús o el cordero asado, cuyo sabor tradicional y plenamente cultural se quedará grabado en tus papilas gustativas durante mucho tiempo.

La historia rebosa en el país de Marruecos y queda reflejada en todos los monumentos o edificios históricos que irás encontrando en tu visita. Además, es un país que ha conservado su antigua cultura y se ha encargado de plasmarla en todas sus elaboraciones, haciendo que todos los visitantes regresen a sus vidas habiendo aprendido un paso más de la cultura marroquí, de sus sabores y de sus gentes.